NUESTRO EQUIPO

María Janeth Berrio V.


Mi salida de campo a Sapzurro fue una experiencia enriquecedora, tanto por la belleza natural del lugar como por la calidez de su gente. Este rincón tranquilo y rodeado de paisajes espectaculares, ubicado en la frontera entre Colombia y Panamá, nos recibió con una paz que se percibe desde el primer momento, lo que más me sorprendió fue la actitud acogedora y colaborativa de la comunidad; los habitantes siempre estuvieron dispuestos a brindar información y a compartir sus conocimientos locales. Al realizar una charla sobre preparación para tsunamis, la gente demostró un interés en el tema, un factor esencial, ya que en esta zona costera el riesgo es real, y pude notar que no contaban con estrategias previas. La receptividad de las personas nativas no solo facilitó el diálogo, sino que mostró su disposición para aprender y adaptarse a conocimientos nuevos.

Esta disposición de la comunidad me deja grandes enseñanzas y me permite hacer recomendaciones para el futuro. Dado que Sapzurro es un sitio turístico y expuesto a riesgos naturales, es importante seguir fortaleciendo las capacidades locales en prevención y respuesta ante eventos como tsunamis. La actitud positiva y la disposición de la comunidad indican que una capacitación sostenida en este sentido sería bien recibida y sumamente beneficiosa para la población. Al finalizar nuestra visita, me llevé no solo el recuerdo de sus paisajes hermosos y fascinantes, sino también el impacto de haber compartido conocimientos en una comunidad comprometida con su bienestar


Leidy Jackeline Murillo M.


La salida pedagógica a Acandí, Sapzurro y La Miel fue una experiencia que jamás olvidaré. Lo que más me gustó fue poder convivir con la naturaleza de una manera tan cercana, y sentir la brisa del mar. Durante las actividades, como el careteo y el nadar en el mar, me di cuenta de lo hermoso y frágil que es el mundo marino. Además, conocer las comunidades locales y escuchar sus historias me hizo reflexionar sobre cómo ellos cuidan su entorno con un respeto admirable. Cada momento fue una lección práctica sobre la importancia de proteger lo que tenemos.

Desde mi perspectiva, creo que estas comunidades podrían hacer aún más por conservar su riqueza natural. Por ejemplo, sería bueno que organizaran talleres de educación ambiental para niños y adultos, ayudándolos a entender cómo cuidar mejor su entorno. También pienso que podrían promover un turismo más sostenible, donde los visitantes sean conscientes de la importancia de respetar la naturaleza. Al final, todos podemos aprender algo valioso de estas comunidades y su relación especial con el medio ambiente.


Melany Rengifo Miller 


Lo que más me gustó de Sapzurro fue su gente y la forma en que nos acogieron durante nuestra salida de campo. Desde el inicio, estuvieron atentos a nuestras necesidades, siempre dispuestos a ayudarnos y a compartir su conocimiento. Además, tuvimos la oportunidad de dar charlas, lo que nos permitió conectarnos aún más con la comunidad y aprender juntos, los lugares también fueron increíbles: playas de agua cristalina, un ambiente de paz y una naturaleza que invita a reflexionar y apreciar todo lo que este destino tiene para ofrecer.

A los estudiantes que planeen realizar una salida de campo a Sapzurro, les recomiendo aprovechar al máximo la experiencia. Participar activamente en las actividades, conectar con las personas locales y disfrutar de los paisajes hace que este tipo de visitas sean realmente enriquecedoras. También es fundamental cuidar el entorno y valorar el esfuerzo de la comunidad que nos recibe con tanto cariño. Más que una salida de campo, es una oportunidad de aprendizaje



Edinson Gabriel Barrios M.


La experiencia en las comunidades de Acandí, Sapzurro y La Miel fue enriquecedora. Me impactó la conexión profunda de las personas con los manglares, quienes los ven como fuente de vida y sustento. Aprendí que la educación ambiental no solo es teoría, sino un diálogo constante con la comunidad para preservar su entorno. Lo que más disfruté fue el intercambio cultural, al compartir conocimientos y aprender de su sabiduría tradicional.Recomiendo a las comunidades fortalecer programas educativos que combinen saberes ancestrales y ciencia moderna para proteger los manglares. Además, sería ideal promover proyectos sostenibles que generen ingresos sin dañar estos ecosistemas, como el ecoturismo o la reforestación participativa. Por último, invito a otros grupos a seguir visitando estas regiones, fomentando el respeto y el cuidado por estos bosques esenciales para nuestro planeta.


Arnold Andrés Pertuz V.


La salida pedagógica a Acandí, Sapzurro y La Miel fue una experiencia inolvidable que siempre atesoraré. Lo que más disfruté fue convivir de cerca con la naturaleza y sentir la brisa fresca del mar. Durante actividades como el careteo y el nado en el mar, descubrí la inmensa belleza y fragilidad del mundo marino. Además, escuchar las historias de las comunidades locales me permitió entender su admirable respeto por el entorno que los rodea. Cada momento fue una enseñanza práctica sobre la importancia de valorar y proteger nuestro planeta.

Desde mi punto de vista, creo que estas comunidades podrían realizar aún más esfuerzos para conservar su riqueza natural. Por ejemplo, podrían organizar talleres de educación ambiental dirigidos a niños y adultos, enseñándoles cómo cuidar mejor su entorno. También sería ideal promover un turismo más sostenible, animando a los visitantes a ser conscientes del impacto de sus acciones en la naturaleza. Estas experiencias nos muestran que todos podemos aprender de estas comunidades y su especial conexión con el medio ambiente.

 



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