
SANJORGE
La Comunal San Jorge y Coquitos es una zona rural ubicada en el municipio de Turbo, Antioquia, en la región del Urabá colombiano. Este territorio está conformado por varias comunidades asentadas entre ríos, ciénagas y manglares, que han aprendido a convivir en equilibrio con el entorno natural. La zona se caracteriza por su gran riqueza ambiental, con ecosistemas estratégicos como los manglares, que son hogar del emblemático cangrejo azul y una gran variedad de aves, peces y plantas nativas.
Las comunidades de la Comunal San Jorge y Coquitos son reconocidas por su historia de lucha, dignidad y organización comunitaria. A lo largo de los años, han enfrentado con valentía los retos del conflicto armado, el abandono estatal y las amenazas ambientales, sin perder su esencia solidaria ni sus sueños de un futuro mejor. Hoy, estas comunidades siguen apostándole a la educación, el cuidado del territorio y la construcción de una vida digna desde la ruralidad.
Visitar la Comunal San Jorge y Coquitos es adentrarse en una experiencia humana y territorial profunda. Sus habitantes reciben a los visitantes con amabilidad, compartiendo saberes tradicionales, historias de vida y procesos colectivos que fortalecen la identidad local. Es un lugar para aprender sobre educación ambiental, gestión comunitaria, organización campesina y la importancia de conservar los ecosistemas costeros. Este territorio es ejemplo de resistencia viva, donde el cuidado de la vida, la memoria y la naturaleza se entrelazan todos los días.
Durante nuestra visita a la Comunal San Jorge, tuvimos una experiencia significativa con los estudiantes de la comunidad. Juntos elaboramos stands para hablar sobre temas muy importantes, siendo uno de los más destacados el cuidado de los manglares. Los estudiantes compartieron con entusiasmo su conocimiento sobre estos ecosistemas, explicando cómo los manglares no solo embellecen su entorno, sino que también actúan como barreras naturales que protegen a la comunidad de las lluvias fuertes y las crecientes del mar. Fue emocionante ver cómo los jóvenes se sienten responsables de proteger lo que les da seguridad, y cómo ya tienen claro lo esencial que son estos ecosistemas para su futuro y el de su comunidad.
Además, realizamos una actividad para hablar sobre "el sueño, lo posible y la crítica". En este espacio, los estudiantes expresaron sus sueños, lo que consideran que ya están logrando y sus inquietudes. Muchos de ellos soñaron con una comunidad más limpia, con mayores oportunidades para estudiar y con un espacio de recreación donde pudieran jugar y disfrutar al aire libre. Sin embargo, también expresaron críticas sobre el comportamiento de algunas personas que no cuidan el entorno, como la basura que se tira cerca de los manglares. A pesar de ello, los estudiantes también hablaron sobre lo que consideran posible, como organizar campañas de limpieza, sensibilizar a sus familias sobre la importancia del cuidado ambiental y seguir aprendiendo para educar a otros. Fue un momento inspirador, donde pude ver claramente cómo, a pesar de las dificultades, estos jóvenes tienen una visión clara de cómo mejorar su comunidad y están dispuestos a trabajar por un futuro mejor.
TESTIMONIOS

Los alumnos mencionaron que el manglar es muy importante porque ayuda a cuidar la costa del mar, da hogar a muchos animales y también limpia el agua. La comunidad nos dio muchos aportes y uno de esos es que si lo destruimos, perdemos una parte valiosa de la naturaleza y también nos afecta a nosotros mismos. Me di cuenta de que mucha gente vive del manglar, como los pescadores, así que cuidarlo es también cuidar la vida de muchas personas.
Les recomendaría que sigan enseñando a los niños y jóvenes por qué es tan importante proteger el manglar. También sería bueno hacer campañas o talleres donde todos puedan participar, sembrar árboles y limpiar las zonas sucias. Así todos aprenderían a querer y proteger el medio ambiente desde pequeños.
Leidy Jackeline Murillo
Universidad de Antioquia

Lo que más me gustó de San Jorge fue la fuerza de su gente. A pesar de las dificultades que han vivido, encontré una comunidad organizada, comprometida y con un profundo sentido de pertenencia por su territorio. Me impresionó ver cómo han logrado avanzar unidos, fortaleciendo procesos comunitarios, educativos y ambientales. Escuchar sus historias fue conmovedor, sobre todo porque no se quedan en el dolor, sino que lo transforman en acciones concretas para mejorar su calidad de vida. Su amor por el territorio se siente en cada palabra, en cada proyecto que lideran, y eso me dejó una huella muy profunda.
A la comunidad de San Jorge le recomendaría seguir creyendo en la fuerza que tienen cuando trabajan juntos. Sus procesos son valiosos no solo para ellos, sino también como ejemplo para muchas otras comunidades del país. Les animaría a seguir apostándole a la educación como herramienta de transformación, a cuidar sus manglares y a mantener viva la memoria de lo que han vivido. Tienen un territorio hermoso, lleno de historia, biodiversidad y esperanza. Ojalá más personas puedan conocer su trabajo, aprender de su resistencia y acompañarlos en la defensa de la vida.
Melany Rengifo Miller
Universidad de Antioquia

Existen territorios donde el dolor ha marcado profundamente a sus comunidades, pero también donde florece la esperanza como una fuerza imparable. En medio de un pasado de violencia, La comunidad de los Coquitos en el distrito de Turbo, nos muestra cómo es posible reconstruir la vida con dignidad, memoria y unión. El testimonio de una de sus líderes revela que el arraigo, la solidaridad y el amor por el territorio son más fuertes que cualquier herida. Este lugar nos enseña que la resiliencia no es solo resistir, sino transformar el sufrimiento en acción colectiva y futuro.
Caminar por ese mismo suelo nos lleva a reconocer los contrastes de una región en transformación. La presencia de un megaproyecto como un puerto en construcción despierta tanto ilusión como preocupación, al visibilizar las tensiones entre desarrollo y conservación. Las huellas de la erosión costera nos recuerdan lo frágil que es el equilibrio entre la naturaleza y la intervención humana. Aun así, los cultivos de banano y plátano, junto a una escuela que persiste, son prueba del valor de la educación y el trabajo como motores de vida.Maria Janeth Berrio
Universidad de Antioquia

En el corregimiento comunal San Jorge "Los Coquitos", la belleza natural y la rica cultura se entrelazan de manera única. Al caminar por sus calles empedradas y rodeado de vegetación, se puede sentir la calidez de sus habitantes, quienes, a pesar de haber enfrentado tiempos difíciles marcados por la violencia, han logrado preservar su identidad y tradiciones. La biodiversidad del área es notable, con manglares que sirven como hábitat para una variedad de especies de aves y peces, y ofrecen oportunidades para la exploración y el avistamiento de fauna.
Sin embargo, este pequeño corregimiento enfrenta desafíos importantes que requieren atención. La erosión costera y la degradación del manglar son problemas críticos que afectan no solo la belleza natural del área, sino también la seguridad y el bienestar de sus habitantes. Para abordar estos desafíos, se recomienda implementar medidas de conservación y manejo sostenible del manglar, como la reforestación y la protección de áreas sensibles. Además, sería beneficioso desarrollar infraestructura turística que promueva la exploración responsable del área, como senderos interpretativos y miradores, y fomentar actividades económicas locales que beneficien a la comunidad y promuevan la preservación de la cultura y la tradición. De esta manera, San Jorge "Los Coquitos" podría ofrecer una experiencia aún más gratificante a los visitantes y asegurar un futuro sostenible para sus habitantes.
Edinson Gabriel Barrios
Universidad de Antioquia

La experiencia en el lugar de Coquitos fue realmente enriquecedora y significativa. Fue muy agradable compartir con la comunidad, conocer su entorno y sentir su calidez humana. En especial, fue conmovedor el momento que compartimos con doña Alba, quien nos abrió su corazón para contarnos parte de la historia del colegio y recordar con respeto y dolor la masacre que vivió la comunidad.
Para seguir fortaleciendo una comunidad resiliente, es importante promover espacios seguros donde se escuchen las voces de todos, especialmente las de quienes han vivido experiencias difíciles. También es necesario impulsar actividades comunitarias que refuercen la identidad y el sentido de pertenencia. Finalmente, se recomienda continuar creando redes de apoyo emocional y social, que permitan sanar desde lo colectivo y construir juntos un mejor futuro.
